Con 20 minutos de descanso en medio de tu jornada diaria, puedes recuperar tu condición física y estar más concentrado. La siesta, esa actividad no propia de nuestra cultura que heredamos de los romanos hasta convertirla en una rutina de pausa y descanso, puede traerte beneficios y recargar tu energía para ayudarte a cumplir las tareas diarias. La clave está en hacerla bien: en el horario indicado, con la duración correcta y en condiciones específicas.

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