En una situación de posible contagio, no solo hay que lavarse las manos continuamente, también debemos tener precauciones con nuestra ropa.

El aseo de nuestra ropa en circunstancias de posible presencia en el ambiente de un agente patógeno, es decir, de un microorganismo infeccioso, es muy importante si queremos cuidarnos de no contraer una enfermedad. Según los expertos, muchos virus, bacterias y hongos pueden llegar a nuestras prendas, y si bien la mayoría no tiene la capacidad de hacernos daño, es bueno tener en cuenta algunas medidas de prevención.

En esto hace especial énfasis el médico Óscar Andrés Tuberquia, epidemiólogo y anestesiólogo, quien añade que “la costumbre de lavar con agua y jabón la ropa o los zapatos, al llegar a casa, no es una mala idea para el diario vivir; como no vivimos en una burbuja estéril, en el ambiente hay miles de patógenos que potencialmente podrían enfermarnos”.

El problema, según el experto, es cuando hace presencia en el ambiente un agente emergente que nuestro cuerpo no conoce y que, por tanto, no sabe cómo combatir una vez está dentro de nosotros.

Es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace tanto énfasis en el lavado de manos, ya que estos microorganismos nos afectan cuando tocamos las cosas infectadas y luego llevamos nuestras manos a la cara. La OMS afirma que existen virus y bacterias que pueden vivir por horas o incluso días en nuestra ropa, de allí la importancia de lavarla siempre con agua y jabón, ya que el detergente tiene la propiedad de destruir a estos agentes.

Medidas de prevención

¿Qué trato debemos tener con nuestra ropa ante la posible presencia de un agente infeccioso?

1. Si salimos de casa y estuvimos en lugares con gran aglomeración de personas, una vez se llega a casa, lo mejor es quitarnos la ropa y meterla directamente en la lavadora o en el balde de la ropa sucia. En lo posible, nos recomiendan, lavarla de inmediato.

2. Siempre debemos estar lavándonos las manos, ya que cabe la posibilidad de que podamos tomar un objeto o tocar una superficie contaminada y luego pasar las manos por la ropa.

3. Si salimos de casa, pero no estuvimos en lugares con mucha gente, quizá en una oficina, podemos guardar nuestra ropa separada de la no utilizada, para disponer de ella luego.

4. Si sospechamos de que estuvimos en contacto con alguien que probablemente está enfermo, lo ideal es lavarnos las manos y, una vez en casa, lavar la ropa con agua y jabón. Si es posible podríamos añadir al lavado un poco de cloro, pero hay que ser moderados con este líquido, ya que suele dañar la ropa.

5. En caso de haber en casa una persona vulnerable, es decir, que padezca de una enfermedad delicada, o una persona de la tercera edad, debemos tomar todas las medidas de precaución para que esta no tenga ningún contacto con las prendas posiblemente contaminadas.

6. En cuanto a los zapatos, no está demás también limpiarlos o lavarlos con agua y jabón si hemos viajado en transporte público o trabajamos en exteriores.

La enfermera y magíster epidemióloga, líder en control y prevención de infecciones, María Eugenia Peña, recomienda tener un lugar cerca de la puerta para cambiarnos de ropa. También hace énfasis en que tomemos medidas preventivas cuando estemos en la calle: “Son cosas sencillas pero que siempre deberíamos tener en cuenta, no importa si estamos en peligro o no de contagiarnos; no deberíamos agarrarnos, por ejemplo, de barandales, debemos lavarnos las manos cada vez que tocamos superficies que han sido tocadas por otras personas, y, una vez en casa, poner la ropa usada en la lavadora y ponerla a secar bien”.

La experta recalca que el agua y el jabón son suficientes para que cualquier prenda quede libre de agentes infecciosos: “Si bien las medidas parecen simples, siempre deberíamos tenerlas en cuenta ante cualquier circunstancia”, concluye.

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