El duelo es un momento esencial que debe atravesarse luego de la pérdida de un ser querido. Aunque la muerte no es un tema del que nos guste hablar, el duelo debe tomarse con seriedad y estar atentos a los síntomas que se presenten podría ayudarte a ti y a tu familia a llevar esta etapa con mayor tranquilidad y equilibrio emocional.

La psicóloga Alejandra León, especialista en acompañamiento del duelo y el dolor, aborda los tipos de duelo más frecuentes y describe situaciones que tal vez puedan ser familiares para ti si estás atravesando por una pérdida.

Si te identificas con uno de ellos, hazlo consciente para que sepas las razones por las que tus emociones están así. Si ves que el tiempo de duelo es muy prolongado, solicita una consulta médica para que tengas acompañamiento profesional y tu tránsito no resulte más doloroso.

Duelo anticipado. Ocurre con frecuencia cuando alguien cercano padece una enfermedad terminal o se encuentra en un estado de salud del que sabemos no tendrá recuperación. El duelo aparece anticipadamente porque emocionalmente nos preparamos para la pérdida.

Duelo sin resolver. Se trata de una situación que se prolonga por más tiempo del normal. Si luego de una pérdida y pasados dos años todavía sientes que emocionalmente no te has recuperado, el duelo que afrontas todavía no está resuelto. Debes buscar apoyo de un profesional de la psicología.

Duelo ausente. Una de las etapas de la pérdida de un ser querido es negar que falleció. El duelo ausente es esa misma negación de manera prolongada, es la no aceptación de la muerte y el intento de seguir con la vida como si no hubiese pasado nada.

Duelo crónico o patológico. Este tipo de duelo se evidencia cuando una persona prefiere recordar constantemente al ausente, habla de él de forma constante y como si todavía estuviera vivo. Es un duelo que puede durar por años y que requiere apoyo profesional pues no es solo difícil de llevar para quien lo padece sino para sus familiares y seres queridos.

Duelo retardado. Ocurre con las personas que son muy fuertes emocionalmente o quieren verse fuertes frente a sus otros familiares. Quienes deben afrontar este tipo de duelo generalmente son los miembros de la familia sobre quienes recaen las responsabilidades más grandes del hogar. Deben mostrarse fuertes, pero luego de un tiempo esta acumulación de emociones termina por salir y evidenciar que no han realizado el proceso natural del duelo.

Duelo inhibido. Es un tipo de duelo que afrontan las personas a las que se le hace difícil expresar sus emociones o exteriorizar lo que sienten. Este tipo de duelo puede generar dificultades físicas pues el cuerpo termina somatizando esa imposibilidad de expresión. Si has tenido una pérdida y tienes un familiar al que se le dificulte llorar, por ejemplo, es importante que le prestes atención pues esta no es una forma de defensa del cuerpo y lo que le está ocurriendo es completamente inconsciente.

Duelo desautorizado. Es común que algunas personas superen más rápido que otras las etapas de duelo. Sin embargo, si un familiar o ser querido se demora más tiempo, procura que no se sienta juzgado por ello. Este tipo de duelo se presenta cuando un grupo familiar ha logrado superar la pérdida de manera colectiva, pero uno de ellos sigue sintiendo la ausencia. Al sentirse señalado se cohíbe de expresar lo que siente, generándose internamente un sentido de culpa que no debería surgir.

Duelo distorsionado. Se presenta cuando al ocurrir una pérdida la presencia de dolor es más fuerte en esta persona que en cualquier otro familiar. Es posible que nuestro familiar esté atravesando por dos duelos, uno ocurrido en el pasado y otro reciente. De esta forma, el duelo reciente se confunde con el anterior y genera una reacción doblemente dolorosa.

Saber qué tenemos, qué sentimos y a qué responde nos ayudará, sin duda, a saber cómo reaccionar y cómo enfrentarlo de la mejor manera. Recuerda, la salud mental es tan importante de atender y cuidar como la física.

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