¿Pedir un domicilio o comprar ingredientes de calidad con la idea de hacer el plato que estás soñando? ¿Alquilar una película en una plataforma de pago o dedicarle tiempo a ese libro que hace meses te regalaron? ¿Salir de compras para renovar tu armario o inventar cambios extremos con lo que tienes guardado?

Resulta que todos los días tomamos alguna decisión que repercute en nuestro bolsillo, por más pequeña que sea. Es cierto que algunas pueden ser insignificantes, pero la suma de todas ellas impacta el futuro de nuestras finanzas y esto, a su vez tiene un impacto importante en la salud mental.

De acuerdo con un informe de la Sociedad Americana de Psicología, la ansiedad permanente por el dinero puede llevar conductas de alto riesgo como el abuso de alcohol y drogas, excesos con la comida, comportamientos sedentarios, estrés y alteraciones del sueño.
Esta ansiedad puede ser causada por una mirada de corto plazo, en donde se pone el bienestar inmediato, sobre la salud financiera a mediano o largo plazo. También es probable que la falta de educación, la desconfianza en el sector crediticio y la falta de una adecuada gestión de sus emociones, provoquen malas decisiones que terminen por perjudicar el bienestar financiero y, a la larga, la salud mental.

Para que el impacto sea positivo, te traemos tres consejos que te ayudarán a tomar mejores decisiones financieras e impedirán el asomo de la más mínima señal de estrés:

Haz un plan de ahorro

Además de hacerlo, ¡cúmplelo! Existen métodos efectivos si lo que se quiere es lograr total compromiso con esta iniciativa y uno de ellos es el Kakebo, una palabra japonesa para “libro de cuentas del hogar”, que se remonta a 1904, según Fumiko Chiba, autora de “Kabeibo: el arte japonés de ahorrar dinero”.¿Cómo ponerlo en práctica? Primero debes registrar tus gastos diarios (o semanales) en distintas categorías. Por ejemplo: ingresos (salario), gastos esenciales (vivienda, transporte y comida), ocio (compras) y extras (regalos o reparaciones). Al final del mes, resta ingresos menos gastos. La filosofía detrás de su uso es poner énfasis en las cosas que necesitas para vivir y aprender a eliminar las que no son fundamentales. Por eso, cuando llega el momento de evaluar cómo has gastado el dinero, puedes hacer un balance con la ayuda de las siguientes preguntas:

  • ¿Cuánto dinero lograste ahorrar?
  • ¿Qué cambiarías el próximo mes para hacerlo mejor?
  • ¿Cuánto dinero gastaste realmente?
  • ¿Cuánto te hubiera gustado ahorrar?

Chiba asegura en su libro que el margen de ahorro puede alcanzar hasta el 35 % de tus ingresos. ¡No suena mal! ¿Qué esperas para ponerlo en práctica?

Solventa tu estilo de vida con efectivo

Piensa bien antes de tomar una decisión que represente financiar tu estilo de vida. Si quieres, carga compras a una tarjeta para acumular millas, pero asegúrate de poder pagar el saldo de contado.

Piensa a largo plazo

Este punto es vital para construir una posición financiera que perdure y poner algo de perspectiva al comportamiento que realizas en el momento.

¡Por ejemplo! Reflexiona sobre ese café que te cuesta 1 dólar y que compras todos los días. Uno diario equivale a un gasto de 365 dólares al año. Así, en cinco años, habrás gastado más de 1.800 dólares.

Pensar dos veces y gestionar nuestras emociones para no hacer compras impulsivas, teniendo en cuenta siempre el bienestar, a veces puede no ser fácil, sin embargo, es clave para adquirir tranquilidad y mantener una buena salud mental en el largo plazo. ¿Ahora ves por qué es útil pensar bien antes de comprar algo?

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