“Cuanto más te conozcas y vivas en el hoy, más fácil encontrarás el compás de la vida”.
– Antonio Jorge Larruy

El ser humano cae en una cotidianidad: vivir en un yo ideal. Los modelos de la infancia y los entornos generan ideas, juicios y clichés que se adoptan para sí como si se creara un personaje. Este proceso, inconsciente, nos resta conocimiento de sí mismos y de la vida.

Estamos atados al pasado, lo que nos causa miedo, tristeza e inhabilidades. Muy preocupados por el futuro, lo que hace que la vida esté marginada por la preocupación. Y no estamos en contacto con el presente: vivimos con prisa, pero no somos muy rápidos, eficaces y directos con las respuestas necesarias para vivir.

“Para recuperar el ritmo natural de la vida es necesario reconocerse. Instalarse en la experiencia de la vida, encontrar un propio ritmo que permite responder ante las situaciones justo cuando se debe, de forma rápida o lenta, según el instante y la naturaleza. Finalmente, vivir bien es como bailar”, explica Antonio Jorge Larruy.

De esto se trata el mindfulness, de concentrarse en el presente y tener consciencia plena de sí mismo. “Entre más te conozcas y vivas en el hoy, más recuperarás tu ritmo natural y encontrarás el compás de la vida”, agrega Larruy, autoridad mundial de esta terapia.

El camino de Larruy

Antonio Jorge se inició en esta práctica al lado de Antonio Blay. De él aprendió la meditación, “a ser consciente y soltar las trampas mentales, a mirar las emociones y darme cuenta de que uno es más que los patrones mentales, las emociones y las reacciones frente a la vida”, dice.

Además, se formó como terapeuta especializado en psicología transpersonal y meditación. “Aunque tenía mucha intuición, con el tiempo entendí que la clave de la vida es expresar mi riqueza individual a través de mi energía, los afectos y la inteligencia en todos los ámbitos”.

Llevar el mindfulness a la cotidianidad

No se trata de ser un monje alejado, ni de retirarse a meditar. Se puede vivir con madurez, profundidad y armonía siendo médico, abogado, empresario o político. La idea es generar un cambio real de paradigma en el que se valore al ser humano. “Entre más seamos y estemos, más posibilitaremos una cultura favorable que no maltrate a las personas y permita mantener el estado auténtico de las personas”, explica.

La meditación es la gran herramienta

No es una relajación. Es una aproximación. Se trata de entender cómo funciona la estructura mental a través de la conciencia para salir de ahí, para recuperarse y aterrizar en la energía del momento. Es entender qué ocupa los pensamientos, en qué se falla, qué se anhela, y resolver, de forma efectiva, los asuntos de la vida.

A través de la meditación, el ser humano cambia las gafas del juicio y la culpa por la curiosidad y la amabilidad. Si se está a dieta, por ejemplo, y la dañó, no debe juzgarse, debe ver con curiosidad cuándo lo hizo, qué sentía en ese momento, de qué se escapó con la comida y por qué. El reto: comprender las incapacidades con amor.

Los tres principios de la vida

La vida se manifiesta a través de luz o conciencia, amor o felicidad y energía o potencia. Entrenar estas habilidades permite desarrollar un potencial que es único, pero que aparece como triple para el ser humano: inteligencia, afectividad y energía vital.
Hoy la gente se entrena muy bien en el plano físico, lo que trae muchas ventajas en la salud y el estado psíquico, pero hace falta extender el entrenamiento a las dimensiones mentales, a la inteligencia, la afectividad y la alegría de vivir.

¿Cómo saber cuál de los elementos entrenar más? La respuesta está en mirar dónde se siente más, dónde duele más, dónde hay problemas.

El músculo afectivo o emocional, por ejemplo, exige mayor entrenamiento a las personas que se sienten solas, desatendidas, tristes, que buscan quién les dé alegría o que tienen conflictos en sus relaciones. Ellas están llamadas a poner más amor, afecto y cariño.

Se debe entrenar la energía vital, si se empiezan cosas que no se terminan, si se siente inseguro, débil o tímido. El deporte sirve mucho para esto porque proporciona disciplina y desarrolla la voluntad.

Si no se está en una disposición generosa, afectiva y empática, cada vez será más pobre de amor; si no se cultiva la capacidad de interesarse y entender el entorno, cada vez se vivirá con menores posibilidades, y si no se moviliza la energía, cada vez se tendrá menos.

El mal de evadir

Se evade a través de la compensación; es decir, generar un placer igual o mayor para compensar el sufrimiento: comer desmesuradamente, beber, ir de compras, drogarse, el sexo, el deporte, el trabajo y otros refugios para no pensar y escapar del dolor.

También por medio de la culpa y la queja (buscar un culpable, una persona, el mundo o la sociedad, calificados de ser un desastre); con la rebelión (encabezar cruzadas contra las injusticias, abanderar a una causa con fanatismo); o a través de la racionalización (analizar todo lo que ocurre enfriando el dolor, tapar las emociones como solución, lo que provoca miedos y presiones en la toma de decisiones).

Frente a las emociones, el camino es analizarse internamente, ver qué responsabilidad individual tengo yo en los hechos y curarse a sí mismo.

¿Cómo atender el sufrimiento?
  1. Distinción: una cosa es lo que pasó y otra los sentimientos o emociones que causa un hecho. Lo que significa mucho para alguien puede no significar nada para el otro. Lo que pasó, pasó, pero la clave está en aceptar lo que le ha pasado a uno frente a los hechos: ocuparse de quedar limpio de sufrimiento ante una situación.
  2. Ubicación: dónde está el dolor, cómo es, cómo se vive, sin centrarse en qué ha pasado, cómo se manifiestan las energías en el cuerpo y tratarlas.
  3. Amor: abrirse al dolor, acogerlo, no rechazarlo, ni reprimirlo. Sentirlo, respirarlo, vivirlo y dejarlo morir. Una manera de hacerlo, es pensar en los problemas que nos aquejan y mirar qué se siente. Si se sigue sintiendo, volver a abrirse a él hasta que, al repasarlo, se encuentre la calma. Luego se debe retomar la actitud positiva.
  4. Meditación: identificar lo que permanece aún frente al cambio continuo. Los seres humanos somos como las olas, si nos miramos a sí mismos, vemos que somos más grandes o pequeños que otros, nos comparamos, sabemos que empezamos y terminamos; pero si no nos centramos en sí mismos, veremos que, como las olas son parte del océano, nosotros lo somos de un universo y debemos soltarnos a la existencia.
Tres claves para meditar
  1. Estar – parar. Alejarse del ruido. Sentir el cuerpo, sumergirse en un estado de plenitud.
  2. Ver – contemplar. Ser testigo de los pensamientos y emociones sin entrar en sus trampas.
  3. Andar – amar. Ver lo que no nos gusta de sí y, en lugar de enojarse, sonreír ante las carencias, tensiones, emociones.

A la hora de meditar, siga estos pasos:

  • Busque un lugar tranquilo.
  • Siéntese con la espalda recta.
  • Cierre los ojos y quédese en silencio.
  • Escuche el cuerpo: céntrese en el latido de la respiración, sienta su energía.
  • En unos seis minutos, estará en la situación contemplativa.
  • Escuche y vea sus emociones los pensamientos y emociones sin detenerse y juzgar.
  • Encuentre la paz y el silencio mental.

Las frases de Larruy

  • “Habitar el espacio interior es vivir desde dentro, vivir en el presente, en lugar de quedarse atado al pasado o preocuparse por el futuro”.
  • “Cada vez que nos cerramos a lo que está pasando, estamos reteniendo el flujo de nuestra vida, lo cual nos genera sufrimiento”.
  • “Somos un potencial de vida y en nosotros está todo, simplemente hay que ir sacándolo y manifestándolo. La vida es un proceso creativo».

Para saber más

  • Aprenda a meditar en la web de Antonio Jorge Larry, www.espaciointerior.info
  • Lea el libro Vivir sin pensar, vivir en plenitud.
  • Siga en Instagram @ajlarruy

¿Cómo liberarnos del estrés? Soltar el dinamismo mental soportado en el futuro, que nos atrapa y nos presiona, y aprender a vivir en el presente a través de la meditación.

El mindfulness nos permite ver quién somos. El dolor nos muestra qué no funciona y esa es una oportunidad inmensa. Este debe atenderse desde la parte emocional, pero si afecta físicamente al cuerpo, hay que tratarlo en paralelo con la medicina.

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