Teleconsulta, identificación de síntomas, seguimiento a enfermedades, entre otras funcionalidades motivan a acceder a las apps que hoy se perfilan como asistentes en salud. Pero, ¿qué tan fiables son y qué se debe tener en cuenta a la hora de usarlas? Te lo explicamos.

 

Hace más de una década la salud ha prometido y puesto en marcha su plan de reinvención. En ese sentido, la telemedicina se convirtió en un tema de conversación, investigación y gobierno. Agilizar los mecanismos de atención y democratizar el acceso de calidad parecía ser una de las metas más claras de los últimos 10 años. 

No obstante, nada había acelerado tanto las grandes transformaciones y los nuevos métodos de trabajo en salud como los acontecimientos que marcaron el 2020. La necesidad de reducción del contacto, el mejoramiento de los mecanismos de atención vía redes sociales y los procedimientos digitales se convirtieron en una necesidad. Es por eso que en pocos meses pasamos de hablar de la telesalud como meta para convertirla en un proyecto en marcha.

La salud digital es conocida hoy como el  “motor de transformación sanitaria; el presente y el futuro, y en pocos años veremos la evolución de todos estos cambios en nuestra vida cotidiana”, así lo determina el “eHealth (tecnología y medicina)” de la Conferencia española de Directores y Decanos de Ingeniería Informática (CODDII).

Ese gran beneficio que implica esta transformación también viene cargado de retos: cuidar la información, garantizar el acceso a plataformas digitales, recibir y entregar datos de manera cuidadosa, entre otros. Pero, sobre todo, hace indispensable la fiabilidad en la consulta; de eso dependerá la atención, el tratamiento y la mejoría para el usuario final. 

¿Cómo, a quién y adónde acudir, de manera que la información otorgada siempre sea la adecuada?. Esa es la pregunta que se hacen cientos de veces los pacientes alrededor del mundo. 

 

Los grandes retos en telesalud:

Según Jonathan Peake, profesor de la Facultad de Ciencias Biomédicas e Instituto de Salud e Innovación Biomédica de la Universidad Tecnológica de Queensland en Australia, “tan sólo el 5 % de las apps médicas, como por ejemplo, las que miden el número de pasos realizados al día o las horas de sueño, han sido validadas de manera formal”.

¿A qué nos enfrentamos, entonces, bajo esas circunstancias? Asistimos a un mar de ofertas en salud que no tienen verificación, no han sido correctamente revisadas y cientos de miles de personas están dando estos conceptos por ciertos y tomando recomendaciones que pueden no tener ningún respaldo. Una crisis sanitaria, sin duda. 

A lo anterior se suma un dato aún más preocupante. La diferencia en el tiempo en que se pone al público una aplicación en salud y un medicamento: la app de salud (entre 1 y 2 años) y un medicamento (10 años). Ambos inciden directamente en lo que consume o no y en los hábitos que determinarán la vida de los pacientes en los próximos días. 

Basados en este lapso de tiempo y en la necesidad de verificación antes de consumir estas plataformas, médicos de todo el mundo recomiendan estar atentos, leer, revisar varias veces y evidenciar el soporte de cada una de estas herramientas digitales que cada vez se convierten en el consultor de compañía de los pacientes. 

Será importante, como primera medida, revisar si la aplicación cuenta con algún sello de garantía para saber si es recomendable para el usuario. En segundo lugar, el usuario deberá fijarse en quién es el responsable de la aplicación, esto es: si se trata de una universidad, sociedad médica, start-up, colegios de médicos o, por el contrario, si el responsable no se identifica claramente y con facilidad.

 

Finalmente, estos son algunos criterios para saber si una app en salud es confiable:

  1. Las apariencias engañan: comprueba que la app especifica claramente a quién va dirigida y cuáles son sus usos y objetivos. No solo por usar lenguaje técnico y tener una buena imagen quiere decir que esta funcione y puedas confiar en su información.
  2. Es importante que la app muestre quién está detrás de ella: es decir, que sepas quién es su dueño y cuál es el personal de salud que está atendiendo. 
  3. Recuerda que tus datos son personales y de alto valor. Si la aplicación te pide tus datos, asegúrate de estar enterado y de acuerdo sobre lo que van a hacer con ellos. 
  4. La información también se vence, con el tiempo, con los avances de la tecnología y con nuevas revisiones; por eso es importante que verifiques que la aplicación que estás usando se actualiza frecuentemente. 
  5. Es importante que la app tenga un buen respaldo. Por eso te recomendamos revisar los datos bibliográficos y fuentes de consulta que referencian. 
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