Nuevas normalidades exigen nuevas formas de moverse, de pensar los desplazamientos y de conceptualizar las ciudades. ¿Cuáles son los beneficios y los aspectos a tener en cuenta en una propuesta de movilidad que priorice al peatón y al biciusuario? Te lo explicamos en el siguiente artículo.

 

Año tras año el crecimiento de la población en latinoamérica aumenta de manera exponencial. Esta situación ha aparecido de la mano de otro fenómeno particular:  el aumento del ingreso per cápita. Es por eso que hoy tenemos ciudades más pobladas y con más capacidad adquisitiva. El resultado: mismas infraestructuras de desplazamiento, más vehículos en ellas, y con esto, más trancones y conflictos en la movilidad que hasta ahora hemos protagonizado.

Después de años de estudio y experimentos sociales en los que las políticas de movilidad urbana han trabajado en restringir los espacios para los peatones y priorizar la infraestructura para dar lugar al flujo de más automóviles, la reflexión sobre las necesidades de una nueva movilidad se han hecho evidentes.

Sumado a lo anterior, la vulnerabilidad actual de los peatones y los biciusuarios pone a pensar en la necesidad de reinventar las metodologías del tráfico. De acuerdo con el departamento de Transporte de Estados Unidos, el 73 % de las muertes de peatones y el 69 % de las de los ciclistas tienen lugar en áreas urbanas. 

Esto da pie a una conclusión: se necesitan más espacios para las personas en las ciudades. 

Pero esta conclusión viene acompañada de varias reflexiones alrededor de los beneficios que algunas pruebas en diferentes territorios han arrojado sobre las bondades de apostarle a la ciudadanía caminante y usuaria de vehículos no motorizados.

Pon especial atención a los siguientes beneficios: 

  1. Apostarle a estas nuevas propuestas de movilidad se traduce en la moderación del tráfico, la reducción de velocidades en las vías, la priorización y exclusividad de espacios para peatones y en general el respeto de la vida de todos los actores en las vías.
  2. Situémonos en Times Square, en Nueva York. Allí, antes del proceso de peatonalización del 2014, el 90 % del espacio era para vehículos; pero resulta que el 90 % de los usuarios de esta zona eran caminantes.

    Después de analizar el público del lugar, se transformó esta distribución y se otorgó a cada participante el espacio que respondía al uso que le daba. Hoy hay, sin duda, una mejor movilidad para los peatones y el resto de actores de la zona. 
  3. Dedicar espacios para los peatones y las bicicletas y priorizar un sistema de movilidad enfocado en ellos, puede resultar en mejores condiciones de salud para la población. 

Según la American Journal of Public Health, existe una relación directa entre estas apuestas y la baja tasa de obesidad. En otras palabras, los territorios con mayores apuestas por los peatones y ciclistas, tienen niveles de actividad física más cercanos a los recomendados e incluso tasas más bajas de población diabética. 

Y, como si fuera poco, disminuyen ostensiblemente los casos de enfermedades respiratorias. Sin duda, estamos hablando de los transportes menos contaminantes en la actualidad.

  1. Según la OCDE, en Alemania se presentó un aumento de ventas en el 20 % de los comercios en Colonia, del 25 % en Copenhague, del 40 % en Múnich, del 20 % en Viena y de un 70 % de los negocios en Hamburgo después de ser implementadas estrategias de movilidad sostenible donde se priorizan los biciusuarios y peatones. 

Mejores panoramas para el comercio, mejores condiciones de salud, disminución del riesgo de la vida de estos públicos y moderación en la relación de los espacios y su uso, son apenas algunos de los beneficios que trae consigo un sistema de movilidad pensado en el público, para el público y atendiendo a los intereses colectivos.

 

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