Desde que tenemos uso de razón escuchamos a los adultos hablar de la importancia de lavarnos las manos, cepillarnos los dientes, cambiarnos la ropa o no entrar a la casa con los zapatos sucios. Es solo al crecer que comprendemos la importancia de la higiene personal.

Sin embargo, poco sabemos de la importancia que tiene la higiene en la prevención de enfermedades altamente contagiosas. Según datos de la OMS, se estima que, de cada 100 pacientes hospitalizados por COVID-19, al menos 17 se contagiaron a través de las manos.

En este artículo te recomendaremos algunos pasos para que tu higiene personal siempre brille y a la vez te ayude a combatir posibles enfermedades.

  1. Lávate las manos. mantén limpias las manos. Una adecuada limpieza de estas evitará que entren a tu cuerpo bacterias, gérmenes o virus. Lava tus manos al menos cada tres horas y durante unos 40 segundos, haciéndolo con la técnica correcta. Al terminar, no olvides secarlas muy bien.
  2. Un baño diario. Tal vez durante cuarentena sientas la tentación de no tomar tu baño del día. Debes saber que una ducha te protege de bacterias y parásitos, y te ayuda a eliminar de tu cuerpo el exceso de grasa o restos de polvo que puedas haber acumulado tu piel durante el día. Será muy importante que prestes atención al cuidado y limpieza de tus genitales, así evitarás enfermedades o irritaciones que requieran una consulta.
  3. Los elementos de aseo son solo tuyos. Prácticas como prestar el cepillo de dientes, las cuchillas de afeitar o algunos productos para la higiene de partes íntimas puede ocasionar la transmisión de enfermedades y microbios. Esto aplica también a la hora compartir ropa interior. 
  4. Salud oral. Si puedes cepillarte más de tres veces al día, hazlo. No olvides que una adecuada limpieza bucal incluye el uso de seda dental, una correcta cepillada y el enjuague bucal. Hacerlo de manera frecuente evita la acumulación de sarro o la aparición de caries en tus dientes e impurezas en tu lengua. Recuerda cambiar frecuentemente tu cepillo de dientes, al menos cada tres meses.
  5. Los pies. Por ser una de las partes del cuerpo que menos circulación de aire recibe durante el día, los pies pueden acumular hongos y generar mal olor, incluso pequeñas heridas. Para evitarlo, procura un lavado cuidadoso todos los días, realiza un secado entre los dedos y aplícate productos como talco para mantenerlos más protegidos.
  6. Afeitarse o depilarse. Es importante recordar que la piel es un órgano muy delicado y que su resistencia varía según el lugar del cuerpo que cubre. A la hora de afeitarnos o depilarnos es bueno humedecer la parte involucrada, usar algún producto para lubricar y hacer el corte del vello en el mismo sentido en el que crece. Eso evitará irritaciones y problemas dermatológicos que requieran atención especializada. Recuerde que tanto los depiladores como las máquinas de afeitar son de uso personal.
  7. Aseo de lugares que más frecuento. Mientras estamos en casa es probable que usemos con más regularidad algunos espacios que antes solo usábamos al llegar del trabajo o el colegio. Limpiar nuestro escritorio, lavar el baño, asear el lavamanos, desinfectar nuestro calzado y lavar bien nuestras prendas de vestir ayudará a que tu higiene personal dure mucho más.
  8. Renueva tu toalla. Nada como secar tu cuerpo con una toalla limpia y fresca. Con el paso de los días, la humedad que absorbe nuestra toalla se transforma en suciedad y mal olor. Evita usar una toalla más de una semana, aunque dependiendo del uso puede que necesites cambiarla antes pues las bacterias acumuladas podrían generar daños en tus zonas íntimas.
  9. No te pongas prendas que ya usaste. Es frecuente y no está bien, que en algunos hogares exista una pirámide de ropa esperando por ser lavada. En ocasiones, y por la prisa del momento, tenemos la tentación de buscar una prensa que ya usamos para volverla a utilizar. Esta práctica podría generarte problemas de sudoración y mal olor corporal pues las toxinas que eliminaste todavía siguen allí.

Mantener una adecuada higiene depende solo de ti. Haz una lista de tareas que puedas realizar durante los días de aislamiento y practícalas con frecuencia. El aseo personal facilita el relacionamiento social, te mantiene con la energía alta y previene enfermedades que son fáciles de evitar.

 

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