La hora del baño es quizá uno de los momentos más importantes para los adultos mayores. Sentirse frescos y limpios les brinda bienestar y tranquilidad.

El paso de los años trae consigo cambios en los procesos fisiológicos, orgánicos y metabólicos. La piel comienza a sufrir un desgaste natural, pierde elasticidad, se regenera con lentitud, acumula menos grasa, suda poco y hay disminución en el riego sanguíneo, lo que provoca que las personas adultas mayores sean más propensas a las lesiones e infecciones.

Por tanto, sus rutinas de aseo deben cumplir unas características que van direccionadas a la prevención, y a contribuir a su salud mental y bienestar emocional. Ana María Martínez Muñoz, enfermera y magíster en Gerontología, envejecimiento y vejez, hace un especial énfasis en que, a mayor edad, estas medidas deben hacerse más estrictas, ya que muchas personas mayores pueden perder movilidad y conciencia de sí mismos.

Martínez comparte las siguientes recomendaciones, tanto para el adulto autónomo como para aquel que necesita algún tipo de asistencia:

  • Un baño diario no solo reconforta: es vital y más si el adulto sufre de algún tipo de incontinencia ya que, de no ser aseado a tiempo, puede sufrir infecciones y malos olores.
  • El baño debe darse con agua tibia. En caso de que el adulto tenga una avanzada edad, hay que ser cuidadosos con la temperatura, ya que algunos no sienten si está demasiado caliente.
  • Dentro del baño debe haber una silla plástica en la que la persona mayor se pueda apoyar o sentar para la ducha. Así como unos buenos antideslizantes.
    Se recomienda no usar jabones corrientes en zonas sensibles como axilas o genitales si el adulto cuenta con una piel delicada. En este caso es mejor un jabón de avena.
  • El cuarto de baño debe estar bien iluminado para evitar accidentes.
    En lo posible, es recomendable que el cuarto de baño cuente con agarraderas o pasamanos.
  • El secado del cuerpo se debe hacer de forma minuciosa, sobre todo en aquellas partes del cuerpo en donde se forman pliegues, ya que la humedad termina afectando la piel.
  • Una vez seca, la persona debe tener toda su ropa lista para vestirse rápido y así no perder temperatura.
  • Se debe hacer un lavado bucal normal, con agua, un dentífrico suave y un cepillo de cerdas suaves. Este punto implica también que, en caso de haber prótesis, esta debe lavarse y luego sumergirse, por algunos minutos, en vinagre con agua para eliminar bacterias. A la hora de dormir esta debe ser guardada.
  • Es importante mantener el baño muy limpio para prevenir la aparición de hongos e infecciones en los adultos.
  • El baño es el mejor momento para evidenciar si el cuerpo de una persona adulta mayor presenta algún tipo de lesión, brote, resequedad o picazón que deba ser tratada.
  • Se deben cambiar o lavar, de forma regular, las toallas, los cojines, las sábanas, las fundas de las almohadas y las cobijas para mantener un ambiente limpio y libre de malos olores e infecciones.

Según la Organización Mundial de la Salud, entre 2000 y 2050, la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando del 11% al 22%. “En números absolutos, este grupo de edad pasará de 605 millones a 2000 millones en el transcurso de medio siglo”, afirma la misma institución. Por ello, todas las recomendaciones deben ir de la mano con estilos de vida saludables en los ámbitos de la alimentación, la actividad física y la entretención.

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