En la última década la meditación se ha convertido en una práctica común en diferentes lugares. Esta se ha posicionado como una manera de sobrellevar la rapidez con la que avanza el mundo.

Con el cambio abrupto que ha supuesto la actual coyuntura, algunas de nuestras prácticas cotidianas se han visto afectadas, una de ellas: el sueño. Es aquí donde la meditación puede ayudarnos a superar los cambios que hemos tenido al momento de dormir. Profesionales como Álvaro Gómez, experto en Mindfulness y escritor de varios libros sobre estilo de vida, recomiendan la meditación diaria para hacer consciente lo vivido durante cada día y preparar la mente para el descanso de la noche.

Si durante el aislamiento has sufrido pérdida del sueño o no estás descansando adecuadamente, las siguientes recomendaciones podrán venirte bien:

Respira con tranquilidad. La respiración es esencial para el control del cuerpo y la mente. Cierra los ojos, inhala, sostén unos segundos el aire y suelta lentamente. Un ejercicio como este, repetido dos o tres veces antes de conciliar el sueño, ayudará a tu cuerpo a estar más relajado para el descanso.

Música para la mente. Si nunca has meditado te recomendamos elegir música suave antes de iniciar tu práctica. Los cuentos tibetanos, por ejemplo, facilitan tu concentración y ayudan al control de la respiración. Puedes encontrar miles de archivos libres en internet y plataformas como YouTube. Úsalos en un nivel de volumen moderado.

Un espacio tranquilo. Puedes hacerlo en tu misma habitación, pero lo recomendado es que no sea sobre la cama. Puedes usar un tapete o algo que suavice tu contacto con el suelo. Para mayor concentración, apaga las luces. Si quieres ambientar el momento, usa luces tan tenues como la de una vela o una lámpara de baja intensidad.

Usa ropa cómoda. Si tu tiempo para meditar es justo antes de dormir puedes usar tu pijama, lo importante es la comodidad del momento: que nada impida la buena circulación de la sangre por tu cuerpo ni te incomode al momento de respirar profundamente. Evitar llevar puesto algún accesorio que haga ruido como cadenas o manillas metálicas.

Pensamientos positivos. Los minutos que le dedicas a la meditación permiten ordenar tus pensamientos y desacelerar el ritmo del día. Aprovecha para llenar tu mente de los mejores momentos que tuviste y proyecta lo que quieres que ocurra al siguiente día. Pensar en palabras positivas también traerá descanso interno.

Examina tu cuerpo. Durante la meditación puedes recorrer mentalmente cada parte de tu cuerpo. Hazte consciente de cada músculo y llega hasta ellos con el pensamiento. Envíale señales de relajación a los lugares que sientas que deben descansar mejor. Esto preparará tu cuerpo para la siguiente actividad de la noche: dormir plácidamente.

La mente también necesita dormir. Los días agitados llevan a la mente a trabajar más allá del horario laboral. Mientras meditas dile a tu mente que es momento para dejar atrás el día que acaba de vivir y prepararse para recargar energías. Nuestro cuerpo funciona por impulsos y nuestra mente recibe cada indicación consciente e inconsciente que tenemos. Hablarle a tu mente está bien.

¿Qué pasa si te duermes mientras estás meditando? No pasa nada. Los diferentes estados de la mente encuentran en el sueño una forma de descanso y placer que es benéfico para el cuerpo.

¿Cuánto tiempo debo meditar? Para que tu meditación no termine siempre en un sueño profundo, te recomendamos meditar durante 15 minutos. Una vez termines de hacerlo, no realices actividades adicionales y dirígete directamente a la cama para que conciliar el sueño sea fácil gracias a la calma que generó la meditación.

Recuerda que meditar es algo que puedes hacer en pareja o de manera individual. El secreto de una buena meditación es estar en el momento presente, es decir, pensar solo en ese instante y nada más.

En poco tiempo verás que los 15 minutos de meditación diaria comenzarán a tener efecto en la facilidad de conciliar tu sueño, en un sueño verdaderamente reparador y con menos episodios de insomnio.

 

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