La educación emocional puede darse en cada etapa de nuestra vidas, por ejemplo, nosotros mismos podemos aprender de ella al mismo tiempo que educamos a nuestros hijos y compartimos sentimientos con nuestra familia. Enseñar afectivamente nos permite fortalecer nuestra inteligencia emocional y nos asegura de vivir relaciones más sanas.

Inteligencia Emocional, Competencias Profesionales, Vida Saludable

El coeficiente intelectual de una persona  se había posicionado durante mucho tiempo  como característica principal para valorar a un individuo, sin embargo, hoy día la inteligencia emocional ha ganado lugar entre las habilidades humanas a valorar, como la inteligencia cognitiva o la capacidad de adaptabilidad.

Daniel Goleman define esta inteligencia, según la página especializada psicologia.com, «como una manera de entender los procesos cognitivos más allá del pensamiento lógico y racional».  La emociones nos ayudan a relacionarnos con otras personas y también con nuestro propio ser. Nos permiten comprender situaciones y a movernos en ellas al reaccionar a estímulos externos y expresar nuestras sensaciones de manera adecuada.

De acuerdo con este autor, la inteligencia emocional  cuenta con los siguientes principios:

  1. Autoconciencia emocional: Es la capacidad de comprender nuestros propios estados de ánimo.
  2. Autorregulación emocional: Es la habilidad para controlar las conductas basadas en impulsos emocionales y, de este modo, adaptarnos mejor a las dinámicas sociales.
  3. Motivación: Es la capacidad de orientar nuestras energías hacia una meta u objetivo.
  4. Empatía:  Es la cualidad de entender y vivir como propios los estados emocionales de otras personas.
  5. Habilidades sociales: Es la tendencia a dar siempre la respuesta más adecuada a las demandas sociales del entorno.

Adquirir hábitos que nos permita interactuar más con otras personas nos posibilita actuar adecuadamente según las situaciones que demandan de nosotros una reacción o participación social. Al relacionarnos podemos fortalecer nuestras respuestas emocionales para que se den de acuerdo a una lectura que podamos hacer de los demás, el contexto y la situación. Esto nos permitirá conectar mejor con otras personas y reaccionar de manera más asertiva, según el caso.

Aprender de la mano de otra persona, por ejemplo, nos da elementos afectivos y de comprensión que nos permite mediante la interacción potenciar la lectura que hacemos sobre las expresiones externas y cual puede ser nuestra reacción más acertada ante ellas. Al fomentar el desarrollo emocional temprano y cuidar de nuestros hijos obtendremos hábitos de investigación, salud mental y emocional al compartir con nuestra familia.  El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) afirma que:

«El niño tiene, desde su nacimiento, la capacidad fundamental de relacionarse socialmente. Pero podrá desarrollarla, siempre y cuando haya alguien, el cuidador primario, disponible para establecer esta relación social. Por eso, se puede pensar que para el bebé no es posible desarrollarse en soledad».

Necesitamos de otras personas para aprender y a través de nuestro círculo familiar o social podemos compartir la experiencia consciente de nombrar, a través del diálogo, lo que sentimos para aprender a reaccionar de manera más adecuada. Expresarnos correctamente es identificar el momento, el lugar y la expresión emocional del otro para expresar alegría, enojo, tristeza teniendo en cuenta también la magnitud que la circunstancia permita expresar. Dice la UNICEF:

«La regulación afectiva sólo puede tener lugar en el contexto de una relación con otro ser humano. El contacto físico y emocional —acunar, hablar, abrazar, tranquilizar— permite al niño establecer la calma en situaciones de necesidad e ir aprendiendo a regular por sí mismo sus emociones».

La inteligencia emocional nos beneficia tanto en la salud mental, como en todas nuestras actividades personales, educativas, profesionales y relacionales en general. «Si queremos niños emocionalmente sanos empezaremos por el hogar, y buscaremos colegios que potencien esos valores, actividades extra escolares que desarrollen sus habilidades y amigos que les hagan crecer como personas». Explica Marisa Navarro en isanidad, portal especializado en salud.

Las relaciones sociales son intercambios de experiencias que nos otorgan conocimientos, habilidades y sentimientos que aprendemos de la mano de otras personas. En un mundo donde nuestras relaciones sociales son tan valiosas, Seguros SURA nos acompaña, capacita y asesora para asegurarnos de vivir  con inteligencia emocional nuestras relaciones y decisiones más importantes.

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