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El oído bajo la lupa

25 septiembre 2020 Sé saludable

Las actividades que realizas en el día a día y tus hábitos de vida pueden deteriorar la salud de tus oídos. Exponerte a sonidos muy intensos, usar audífonos frecuentemente, introducirte objetos y hacerte lavados, pueden disminuir tu audición.

1. Oído externo
Es la parte más visible. Está conformada por el pabellón y el conducto auditivo. Ambos captan el sonido y los transmiten hacia la membrana timpánica.
Más volumen, mayores riesgos
Escuchar música con audífonos superando más de la mitad del volumen del dispositivo, estar en un concierto durante varias horas, y, en general, exponerse a volúmenes muy altos sin tener la protección necesaria puede deteriorar tus células auditivas y ocasionarte un trauma acústico.
Si tu trabajo o estilo de vida te exigen escuchar sonidos muy intensos, debes protegerte con tapaoídos y regular el tiempo. Así, prevendrás afecciones que pueden ocasionarte la pérdida de la audición.
Cerca de 1.100 millones de adolescentes y jóvenes tienen el riesgo de perder la audición por la exposición a niveles sonoros dañinos en lugares como bares, discotecas y eventos deportivos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
2. Oído medio
Allí están el tímpano, tres huesos denominados martillo, yunque y estribo, y la trompa de Eustaquio. Este amplifica los sonidos que llegan del oído externo y los transmite en forma de vibraciones al oído interno.
Cuídalos
Existen enfermedades y alteraciones que puedes prevenir si tomas medidas de protección e higiene:
  • Otitis: inflamación que surge por una infección, en la mayoría de los casos, en el oído medio. Es recurrente en los niños menores de seis años, quienes tienen un menor nivel de defensas y están sufriendo algunos cambios anatómicos.
  • Pérdida de la audición: se puede presentar en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, es más común en personas mayores de cincuenta años. La exposición frecuente a ruidos fuertes, el consumo de medicamentos tóxicos y las infecciones son algunos de los aspectos que pueden reducir la capacidad de los oídos de conducir el sonido.
  • Tinnitus: es un zumbido o silbido que puede presentarse durante y después de la pérdida de la audición, a raíz de la exposición a sonidos muy intensos, cuando existen infecciones en el oído o como un efecto secundario de ciertos medicamentos.
  • Otalgia: es una inflamación en el conducto auditivo externo, en el oído medio y en la articulación temporomandibular. No necesariamente está relacionada con una infección. Consulta con un especialista que te diagnostique el lugar y la causa de la inflamación para tratarla adecuadamente.
3. Oído interno: es el segmento más profundo. Lo conforman:
  • La cóclea: transforma las vibraciones del oído medio en impulsos nerviosos que viajan hasta el cerebro y son interpretados como sonido.
  • Los canales semicirculares y el vestíbulo: su apariencia es similar a la de tres tubos pequeños que están interconectados y son responsables del equilibrio del cuerpo. En esta porción del oído se ubica la membrana otolítica, que contiene a los otolitos, unas partículas de calcio responsables de la orientación y el equilibrio.

Vértigo, una realidad en movimiento

Aunque comúnmente se cree que es una enfermedad, se trata de un síntoma que se relaciona con una sensación ilusoria de movimiento. Suele estar acompañado de náuseas, mareos e inestabilidad, que alertan sobre la existencia de un trastorno en el equilibrio causado por una enfermedad o una infección, entre ellas el vértigo paroxístico benigno, la neuritis vestibular, la enfermedad de Ménière o la migraña vestibular.

Hay que tener claro que no todos los mareos, cefaleas o náuseas están asociados al vértigo. Allí radica la importancia de que sea únicamente un otorrinolaringólogo quien te diagnostique. El vértigo paroxístico benigno es la causa más frecuente de este síntoma. Se da cuando los otolitos se desprenden.

Un examen físico bastará para descubrir esta anomalía, que aparece, principalmente, al mover la cabeza bruscamente, mirar hacia arriba y agacharse. Una vez el médico te diagnostique el vértigo, comenzarás un tratamiento que incluye terapias y medicamentos para acomodar los otolitos, compensar el sistema nervioso central y rehabilitar el equilibrio.

Cuidado con lo que te metes al oído

Llaves, tapas de lapiceros, lápices y copitos son algunos de los objetos con los que solemos rascarnos o limpiarnos los oídos. Estas prácticas pueden causarte lesiones irreversibles, como la perforación del tímpano.

No debes usar ninguno de estos elementos, incluyendo los copitos, pues la expulsión de la cera es un proceso natural que comúnmente se da con el movimiento de la mandíbula. Sin embargo, hay pacientes que acumulan más cera y para desecharla deben humectarla con aceites o glicerina.

Inyectar agua con una jeringa en tus oídos para expulsar la cera acumulada era una práctica bastante usada años atrás. Sin embargo, por los riesgos que representa, entre ellos el de perforar del tímpano, dejó de practicarse. El otorrinolaringólogo es la única persona que puede hacerte una limpieza con los instrumentos adecuados.

En el oído habitan miles de células ceruminosas que producen la cera que se aloja en el conducto auditivo externo. Cuando este se tapona, debes acudir donde tu médico para que te haga una limpieza.
¿Qué tan perjudicial es el entorno para tus oídos?
La higiene sonora o acústica son todos los comportamientos que debes tener para protegerte de las fuentes de sonido ajenas y, a la vez, para cuidar el ambiente con el fin de no perjudicar a los demás. Implica comprender el nivel de exposición al ruido recomendado por día:
Permitido: menos de 80 decibeles (dB).
  • 10 dB: Pisada.
  • 20 dB: Viento en los árboles.
  • 30 dB: Conversación en voz baja.
  • 40 dB: Ruido en una biblioteca.
  • 50 dB: Ambiente de una oficina.
  • 60 dB: Conversación.
  • 80 dB: Ruido del tránsito que se percibe dentro de un carro. El máximo grado de exposición es de ocho horas.
Dañino: entre 90 y 120 decibeles.
  • 90 dB:
    • Aspiradora.
    • Motocicleta: más de 47 minutos pueden afectar tu bienestar.
  • 100 dB:
    • Evento deportivo: exponerse por más de quince minutos pueden ser muy dañino.
    • Secador de pelo.
  • 110 dB:
    • Concierto: dos minutos expuesto al ruido de este tipo de eventos puede causarles graves daños a tus oídos.
    • Bar o discoteca.
  • 120 dB:
    • Sirena de una ambulancia: escucharla por más de un minuto es perjudicial.
    • Alarma de incendios.
Muy dañino: más de 120 decibeles.
  • 150 dB:
    • Fuegos artificiales.
    • Disparo de un arma de fuego.

El contenido hace parte de la revista 5 sentidos y fue realizado por: Eduardo Ferrer Marulanda, otorrinolaringólogo.