Para una adultez y vejez saludables, la alimentación es un factor esencial. Te contamos lo que debes tener en cuenta para una nutrición balanceada.

Cada una de las etapas de la vida tiene requerimientos nutricionales diferentes. Aunque el envejecimiento es un proceso normal, el estilo de vida de los adultos y de las personas adultas mayores debe adaptarse a los cambios físicos y emocionales que experimentan.

Alimentarse bien no es un proceso complejo ni costoso, basta con estar bien informados y contar con la asesoría de un experto.

En la adultez, como en las demás etapas de la vida, no hay alimentos que debas restringir (excepto si presentas alguna condición de salud particular). Por el contrario, es importante llevar una dieta equilibrada y variada. Para lograrlo, ten en cuenta estas recomendaciones:

Evita el consumo excesivo de grasas saturadas y colesterol. En su lugar, opta por aceites de origen vegetal, por ejemplo el de oliva o el de ajonjolí, y otras grasas saludables como el aguacate, las nueces y las semillas.

Incluye todos los grupos de alimentos en tus comidas, consumiendo las porciones sugeridas por la estrategia del plato saludable, es decir, ¼ del plato debe ser proteína; ½ de frutas y verduras; y ¼ de carbohidratos o cereales integrales.

– Procura consumir frutas y verduras que aporten fibra.

Evita los alimentos enlatados o procesados, entre ellos el salchichón, la mortadela y las salchichas, porque contienen una gran cantidad de sodio que puede generar inflamación y retención de líquidos.

– Bebe, por lo menos, cuatro vasos de agua al día.

Reduce el consumo de alimentos con alto contenido de azúcar, miel o panela como las chocolatinas y las golosinas.

– Limita el consumo de bebidas alcohólicas y energizantes.

Así como la alimentación, la actividad física es uno de los pilares de una vida saludable. Procura ejercitarte entre 30 minutos y una hora, durante 4 días a la semana. Puedes caminar, hacer flexiones, aeróbicos o la actividad que prefieras. Si tienes lesiones, problemas articulares o musculares, consulta con tu médico qué movimientos debes evitar.

La actividad física ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes, aumenta la resistencia aeróbica y cardiovascular, y mejora la autoestima, la motricidad y la independencia.

Personas adultas mayores: mitos sobre su alimentación

Existen algunas creencias comunes que, durante años, han guiado la alimentación de las personas mayores. Conocerlas es importante para tomar las decisiones correctas que beneficien su salud y calidad de vida. Estos son algunos mitos alrededor de la alimentación de los adultos mayores.

1. Los adultos mayores deben comer menos.

FALSO

Si bien los requerimientos nutricionales de una persona mayor son menores en comparación, por ejemplo, con los de un adolescente, es importante mantener un balance entre las porciones y la calidad de los alimentos que consumen, para evitar deficiencias nutricionales.

2. Es imposible que una persona mayor tenga una alimentación saludable.

FALSO

Más allá de los hábitos alimenticios que tuvo durante la mayor parte de su vida, la educación, motivación y acompañamiento son claves para tener un estilo de vida saludable a cualquier edad.

3. Todos los adultos mayores tienen mala digestión.

FALSO

Este trastorno suele ser consecuencia de una enfermedad específica que, una vez diagnosticada, puede mejorar con tratamiento médico. Asimismo, la mala digestión está relacionada con la intolerancia a ciertos alimentos, por eso es importante evaluar constantemente en qué momentos y con qué comidas se presenta.

4. Los adultos mayores deben tener una dieta especial.

FALSO

Las personas adultas mayores pueden seguir los principios de la alimentación balanceada que se recomienda en todas las etapas de la vida.

5. Se deben consumir menos líquidos para evitar la incontinencia.

FALSO

Los requerimientos de agua o líquidos son los mismos que se presentan en todas las etapas de la vida.

En conclusión, los adultos y adultos mayores requieren una alimentación balanceada y sana que, además de satisfacer sus necesidades nutricionales, prevenga la aparición de enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión y obesidad. Informarte, consultar con un experto y ser consciente de los alimentos que consumes diariamente será lo más importante a la hora de encontrar el equilibrio.

 

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