El aumento de los ingresos de las personas, la disminución de los niveles de pobreza absoluta y el mejoramiento de la calidad de vida repercuten en el aumento de la clase media en el mundo, fenómeno especialmente latente en Asia.

Según la OCDE, se consideran como clase media aquellas personas con ingresos diarios entre 10 y 100 USD. El auge de una nueva clase media abre nuevas posibilidades de negocio e implica una reorganización del comercio mundial para responder a mayores niveles de consumo sumados a demandas cada vez más calificadas. Esta situación refleja oportunidades, pero también desafíos, especialmente por la presión que genera sobre los recursos naturales, así como el entendimiento diferenciado que se deberá desarrollar en torno a los patrones de consumo en las distintas latitudes.

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