La preocupación por construir bienestar entre todos y aportar al cuidado del medio ambiente es una tendencia cada vez más generalizada. Está claro que el reto colectivo es la contención del cambio climático y una forma de trabajar juntos por este objetivo es a partir del uso de materiales sostenibles. Te contamos un poco más sobre los más destacados actualmente. 

 

Históricamente, construir y transformar los territorios ha traído consigo altos costes medioambientales. Mejorar los materiales que se usan para los desarrollos de infraestructura ha implicado, en algunas ocasiones, el uso de nuevas sustancias químicas cuyos efectos sobre la salud de los habitantes y el planeta no son los más favorecedores. Esto sin contar con la gran cantidad de residuos que llegan al ecosistema y modifican sus condiciones. 

Tomando consciencia de lo anterior se ha propiciado la reflexión necesaria acerca de mejorar el espacio que se habita y cambiar los métodos que hasta hoy se venían desarrollando. Una parte importante de esta transformación está dada por el uso de materiales más amigables con el entorno y con las personas. 

Hablamos entonces de mejores espacios, mejor habitados y en consonancia con los  retos del ecosistema. “Tener una casa más ecológica y menos tóxica depende de la forma de consumir y vivir, hacia un modelo más circular. Son tus hábitos los que marcan que eres realmente sostenible», afirma Victoria de Pereda, responsable del departamento de sostenibilidad del Instituto Europeo de Diseño (IED).

¿Cuáles son entonces los materiales que se privilegian en la actualidad y que le apuntan a viviendas mejor construidas y sostenibles? Te los contamos: 

  1. Linóleo: este se fabrica a partir de insumos naturales, principalmente linaza seca y molida, un tejido que proviene del yute y pigmentos para aportar color. Es, además, un material biodegradable y no produce sustancias tóxicas durante su procesamiento ni al final.

    Este ya ha sido usado en las viviendas-taller que construyeron los arquitectos Edgley Design y Spaced Out en el barrio de Islington, en Londres. Allí, este material es protagonista en  el pavimento del salón por su reconocida resistencia.
  2. Bambú: es conocido por ser natural, renovable, ecológico y sostenible. Debido a su resistencia es popular para el uso en zonas tropicales, y cada vez más es una alternativa a la madera como acabado. Es importante tener en cuenta que crece muy rápidamente, por lo que su recolección no produce deforestación de los bosques y absorbe un 30 % más de CO2 que otras maderas.
  3. Corcho: en su producción se garantizan materiales naturales, procesos artesanales y con un bajo impacto ambiental. La marca japonesa Nendo diseñó una versión sostenible del taburete SU para la marca Emeco, con un asiento intercambiable de corcho.

    Un dato para tener en cuenta es que el alcornoque, del que se extrae el corcho, libera su corteza cada 10 años, sin que se dañe el árbol en su extracción.
  4. Pinturas naturales: no tienen emisiones propias y son 100 % transparentes en cuanto a su composición. Además se producen con base en compuestos renovables y biodegradables.
  5. Barro cocido: se cuece a temperaturas menores de  950º, conservando así cualidades de la tierra como la buena inercia térmica. La gran innovación en estos casos es que este material se puede reciclar y si ha sido tratado con productos naturales, puede incorporarse de nuevo a los procesos de fabricación como materia prima. 
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