El talento humano es, sin lugar a dudas, uno de los factores diferenciadores de las empresas. Esto se cumple porque es a través de las personas que se materializan las ideas de negocio y se logran los objetivos planteados. Por eso, llegar a acuerdos que traigan beneficios tanto para los colaboradores como a las compañías es fundamental y más en los tiempos actuales.

Desde el 2019 viene siendo tendencia en materia de talento humano el llamado flexiworking, que puede ser entendido como trabajo elástico o flexible, y hace referencia a una práctica laboral que años atrás se popularizó en Silicon Valley, la cual le da la posibilidad al empleado de tener ciertas libertades en cuanto a sus formas de trabajo y horarios, pero desde el cumplimiento de las obligaciones y objetivos. Es una especie de autonomía consensuada que es posible que no logre darse en todos los roles de una empresa, aunque eso no descarta que siempre se puedan dar acuerdos en lo referente a los beneficios no monetarios.

Ser una organización flexible es un reto que pone de manifiesto el engranaje y la sinergia que hay entre empresa y equipos de trabajo, un voto de confianza que se deposita sobre el talento humano. De ahí que este tipo de iniciativas puedan generarles grandes ventajas competitivas a las organizaciones en temas como clima y motivación laboral, sobre todo en las nuevas generaciones y su inclinación a buscar una flexibilidad que puede verse traducida en un aumento de su productividad.

Aquí se da prioridad al trabajo bien hecho por encima del cumplimiento de horarios, siempre y cuando la naturaleza del negocio pueda adaptarse. Incluso, logra traer grandes beneficios a la empresa en temas como ahorro en gastos fijos, tales como el pago de servicios públicos, arriendo de oficinas, mantenimiento de equipos o subsidios de transporte, entre otros.

Además, el asunto para los trabajadores es destacable si se miran aspectos como un mejor aprovechamiento del tiempo y evitar otros donde resalta el estrés que pueden generar los desplazamientos en ciudades como las de nuestra región.

Así, el llamado flexiworking seguirá mandando la parada este año y más con un tema de actualidad: a principios de marzo del 2020, Vodafone España anunció que enviaría a teletrabajar a los 2.200 empleados de su sede central para prepararse contra el coronavirus. Sin embargo, el estudio “El Trabajador Digital 2019” señaló que, mientras un 94% de los trabajadores chilenos considera importante laborar de forma remota, solo el 31% de las empresas lo permiten. Esta es una cifra que vale la pena evaluar y tratar de entender, pues esta tendencia no es de fácil adaptación para muchos, aunque sí se presta para irse implementando de forma gradual o con pruebas piloto.

La familia y el individuo son claves

Esta es una apuesta que se hace buscando que el trabajador logre nivelar su vida laborar con la personal y familiar, una invitación a comprometerse a través de las propias capacidades, preferencias y energías de cada uno. Por ejemplo, hay quienes son noctámbulos y optan por trabajar en las noches impulsados por su reloj biológico invertido.

Es una tendencia con la capacidad de concebir colaboradores que ganan en compromiso y responsabilidad, al tiempo que mejora la calidad de vida del individuo y su entorno familiar.

Aunque esto puede ir en detrimento de las relaciones cara a cara de los grupos de trabajo en las empresas, no es una mala idea, por ejemplo, tener reuniones semanales en las que las personas se encuentren y puedan compartir metodologías de trabajo o ponerse al día con los pendientes.

Muchos beneficios que van más allá del dinero se han convertido en herramientas vitales para las compañías a la hora de atraer y retener talentos, todos muy relacionados con el llamado salario emocional.

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