Aunque el reto de reinventar las empresas en plena era digital puede ser abrumador, no se debe huir ni agachar la cabeza. La transformación digital y la adaptación a los avances tecnológicos son una necesidad de todas las empresas que quieran evolucionar a la par de sus clientes actuales y futuros, para no quedarse rezagadas. Incluso, según el porfolio ‘Cisco Designed for Business’ de noviembre del 2019, las pymes representan el 44% del total de la inversión en tecnología de la información (TI) a escala global, cifra que no puede dejar por fuera a las empresas de este tipo en Latinoamérica.

Por eso es importante conocer o saberse asesorar al momento de adquirir herramientas de este tipo, que, a su vez, ayuden potenciar todas las fortalezas del negocio y vayan de la mano con las diferentes estrategias organizacionales. Sin embargo, si el fuerte o la expertise de la organización van a la par con esta necesidad, siempre será conveniente tener aliados estratégicos que dominen el tema o tercerizar.

Adaptarse a los cambios tecnológicos brinda la posibilidad de adelantarse a las tendencias y necesidades de los usuarios, eso sí, sin dejar de escuchar en todo momento lo que siempre nos están diciendo, ya que estos son una fuente de información valiosa e interminable. Así que esta es una jugada retadora y que abre caminos, que busca conectar, competir, intercambiar y colaborar en el desarrollo y adquisición de nuevas tecnologías, y en nuestro caso, es una opción que nos permite acompañar a los empresarios en la gestión y administración de riesgos y oportunidades, además de llevarnos a ofrecer soluciones digitales que sean relevantes y aporten mejoras eficientes y oportunas a los procesos.

Un ejemplo de la importancia de incorporar la tecnología es la nube, que es núcleo de todas las tecnologías y está a un clic de distancia, permitiendo almacenar y acceder a datos y programas a través de internet.

Innovar desde la tecnología

Los cambios tecnológicos están facilitando la aparición e implementación de servicios especializados y ofertas diferenciadas, enfocados en satisfacer las necesidades de los clientes.

La transformación digital, por su parte, permite aumentar la competitividad y ascender a las mejores posiciones en cada sector, dado que quienes innovan en este campo se encuentran en una mejor posición para afrontar los cambios positivos y negativos, desde una posición de mejora de los procesos de producción y servicio al cliente, fortalezas que tienden a mejorar la reputación.

Mientras gran cantidad de pequeñas y medianas empresas aún suponen que los avances tecnológicos son un “lujo”, en parte por lo relacionado a los costos, otras llegan incluso a sentir que la inversión en estos temas no genera mayor impacto en temas como productividad y crecimiento; lo que no quiere decir que las pequeñas y medianas empresas no tengan el reto de hacer de la tecnología la ventaja competitiva y el diferenciador de mercado frente a su competencia.

Cifras para tener en cuenta

Según cálculos de la International Data Corporation (IDC), la industria de TI en Latinoamérica pasará de 1.3 % en 2019 a 4.8% en 2020. Además, en 2024, más del 40 % de todo el gasto en tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) se destinará directamente a la transformación e innovación digital (frente al 20% en 2018), creciendo a una tasa compuesta anual del 22%. Para 2022, por su parte, más de la mitad de las empresas en América Latina integrarán la gestión de la nube, a través de sus nubes públicas y privadas, mediante la implementación de tecnologías, herramientas y procesos de gestión unificados híbridos o multinube.