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11 marzo 2020 Blog Sé relevante

El marketing transparente genera fuertes lazos entre las marcas y sus públicos

Este tipo de mercadeo hace una clara referencia a su enfoque, el cual implica honestidad, ética y ser congruente entre lo que se dice ser y se hace. Ya las marcas llenas de misterios y secretismo no van con el público de hoy, quien a pesar de vivir expuesto a los fake news y sus derivados, aspira a recibir grandes dosis de verdad que lo acerquen a las empresas de forma mucho más profunda que con la simple prestación de un servicio o la entrega de un producto.

Un marketing que opte por la trasparencia requiere, básicamente, de la entrega de información verídica, sin importar si sea buena o mala. Ser detallado, claro y honesto genera credibilidad, que a su vez hace posible una cercanía más natural y menos forzada. Así, engañar al consumidor no es el camino en una época cargada de información y desinformación, una era en la que los stakeholders exigen y necesitan transparencia, que es la que finalmente viene revolucionando la relación entre las empresas y sus públicos.

Hoy en día, y tal vez más que nunca, está bien visto hablar de transparencia, tema que sin duda acerca a las buenas prácticas, siendo algo que puede jugar a favor de toda empresa. Según estudios recientes de la firma Aflac y un artículo publicado en el portal WordStream, un 92% de los millennials prefieren comprar productos de compañías éticas, mientras que, si una marca operara bajo prácticas irresponsables o poco éticas, un 90% estaría dispuesto a consumir otra o incluso boicotearla.

Un buen producto o servicio ya no es razón suficiente para quedarse en el corazón de un cliente que demanda saber más sobre sus marcas preferidas, que busca no solo seguirlas, sino poder interactuar con ellas, y poder sentirse escuchado. Ahí es donde el marketing transparente les permite a las empresas conectarse con la parte más humana de las personas, esa que aprende a confiar.

Ser transparente o desaparecer

Los consumidores desean conocer en qué creen las marcas, cuáles son sus aportes extras al consumidor, a sus colaboradores, a la comunidad y al entorno. Por lo tanto, las marcas tienen que dirigirse a las personas, ya no solo en su faceta de consumidores, sino a nivel humano, conectar con sus valores y sus preocupaciones de una manera real y perdurable.

Acercar al consumidor requiere derribar paradigmas y vencer juicios de valor, por lo que McDonald’s aplicó una estrategia en pro de la trasparencia hace un par de años. Está fue llamada Puertas abiertas y recibió a más de 370.000 clientes en sus cocinas para que pudieran conocer de primera mano los diferentes estándares de manipulación y seguridad alimentaria, calidad de los productos y procedencia de los ingredientes.

La claridad a la hora de hacer mercadeo y comunicaciones es una de las cualidades más necesarias para lograr acercarse al éxito y más de cara a un público que tiene muchos más recursos a la hora de buscar la verdad, así como de indignarse y quejarse cuando se siente engañado o decepcionado. La honestidad al momento de crear y compartir contenidos es mucho más importante que la estética, mientras tener términos de servicio claros es fundamental y requieren de sencillez a la hora de presentarlos.

Ser claro con la ideología y la responsabilidad empresarial hace de este tipo de marketing una opción a la hora de mostrar marcas más cercanas a las personas, más interesadas por el otro. Asimismo, permite cumplirles a los usuarios con su tendencia a exigir demasiado en temas como claridad en la información y los objetivos de las empresas, así como en la transparencia en aspectos como el manejo de los datos personales.