La regulación es uno de esos temas que no se pueden evitar, dejar para después ni a merced del azar. Por más informal que pueda ser la empresa que nace o ya está en funcionamiento, la normativa terminará tocando sus puertas sin importar su tamaño o el sector en el que desarrolle su actividad económica.

Formalizar una idea de negocio es lo que abre la posibilidad de proyectar temas futuros como la expansión, trasformación o asociación, siendo ese el punto donde la regulación toma una importancia especial al ser un tema que más que generar temor, debe entenderse como una oportunidad de desarrollo y crecimiento.

Sin embargo, según un informe reciente del Banco Mundial, “Doing Business 2020”, América Latina está retrasada en relación con otras regiones del mundo en lo referente a allanar el camino para que las pequeñas y medianas empresas hagan negocios, tema en el que es fundamental la regulación:

“Ninguna de las economías de la región se ubicó entre las diez que han mostrado más mejoras durante los últimos dos años y ninguna de ellas se ha clasificado entre los 50 mejores lugares del mundo para hacer negocios. México sigue siendo el país mejor clasificado de la región, en el puesto 60, pero por segundo año consecutivo no introdujo ninguna mejora importante en el clima para los negocios. No obstante, hay algunos indicios positivos. Colombia ha implementado un total de 37 reformas desde 2005 y continúa liderando las iniciativas de reforma en la región. El país, que ocupa el puesto 67 a nivel mundial, puso en marcha tres grandes reformas durante el período de 12 meses que finalizó en mayo de 2019”.

La regulación avala el crecimiento

Tener una idea de negocio emociona en la misma medida en que asusta, pero hay que empezar con los pies en la tierra y responderse preguntas sobre si es legal, si está regulado o requiere algún tipo de autorización. Si va a ser una sociedad, ¿cuál es la que más aplica para esa idea? Además, es importante verificar si hay algún tipo de beneficio tributario al que se pueda aplicar, razones por lo que en todo esto es muy importante asesorarse con expertos como las cámaras de comercio.

Este tema debe ir acompañado de decisiones acertadas a la hora de iniciar un proceso de contratación, si se requiere algún tipo de financiación o si se está respaldado en temas como la protección de la propiedad intelectual y los secretos empresariales. Así mismo, hay que estar atentos para no incumplir leyes como la protección y manejo de los datos personales o las normas de calidad.

Una empresa regulada les ofrece a sus grupos de interés respaldos y garantías que brindan seguridad a la hora de hacer negocios con ella, además de permitirle optar por un crecimiento ordenado y respaldo por unas normas que lo avalan. Incluso, mirando hacia algunas tendencias que marcan la actualidad de las marcas, la regulación hace que estas puedan cumplir en temas como las buenas prácticas laborales, la responsabilidad social corporativa y el cuidado ambiental.

Desde SURA trabajamos con el objetivo de brindar herramientas, conocimiento y capacidades para que las empresas tengan la facilidad de adaptarse, anticiparse, entender e implementar, buscando minimizar riesgos que logren transformar o impactar su negocio y potenciándolas para que puedan aprovechar las oportunidades que surgen a partir de la regulación.

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