Desde 1980, el 90% de las empresas de América Latina se han enfocado en la tercerización y la intermediación, haciendo que el 60% de la información de las pequeñas y medianas empresas hoy se reposite directamente en aparatos electrónicos.

Sin embargo son pocas las empresas las que reconocen que la gestión de su información, sea propia o de sus clientes, es fundamental para el funcionamiento de su negocio. Este el motivo por el que la inversión en mecanismos de seguridad virtual todavía no es tan representativa como la seguridad física.

45 millones de ciberamenazas durante el último año en América Latina* y algunos hechos de grandes empresas con escándalos de administración de la información, han aumentado la preocupación sobre la privacidad de los datos personales.

La entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) supuso una revolución, llevando a muchas empresas a implantar medidas de seguridad para evitar fugas de información. Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas siguen sin disponer de las medidas de protección de datos necesarias no solo por desconocimiento sino por subestimación del alcance de los ciberdelincuentes.

Sin embargo implementar las medidas de seguridad informática necesarias no serán suficientes si no se acompaña de un profundo conocimiento del entorno actual, pues cada caso es tan particular como su propia identidad.

Aunque sean muchos los escándalos de ciberdelincuencia también son muchas las nuevas medidas para atacarla, anticiparse es una oportunidad para desarrollar las infraestructuras de seguridad empresarial que les permite a las empresas apalancar con rigor su negocio.

Bibliografía

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