Hace un par de décadas, era impensable para muchos vivir como trabajador independiente, sin la estabilidad que da pertenecer a una empresa. Las reglas de juego cambiaron y hoy ser freelance es una alternativa que toma cada vez más fuerza ¿Cómo adaptarse? ¿Qué tener en cuenta? Te lo contamos.

 

No es el resultado de la nueva normalidad. Pero sin duda, esto ha modificado en gran medida su comportamiento. Ser freelance, algo que para muchos era una realidad lejana, llegó como oportunidad para salir de la crisis económica, para cambiar las dinámicas de trabajo o para dedicarse a hacer lo que les gusta.

Si de cifras se trata, estas son contundentes. En 2020 se incrementó la población freelance en un 12 %, tan solo en México, según datos aportados por Workana, el marketplace de contratación de freelancers más grande en América Latina. Además, la misma plataforma indicó que el registro de usuarios nuevos en la región aumentó un 42 % al comparar a abril con el resto de meses que precedieron al COVID-19. Ahora, en el caso del país azteca, este incremento alcanzó el 77 %.

Con lo anterior queda claro que esta forma de trabajar seguirá creciendo, al igual que el número de personas interesadas en explorarla. No obstante, ser freelance también tiene sus aspectos a considerar: la calidad de vida personal es vital en este caso, pues del bienestar del trabajador dependerá su continuidad en esta dinámica y el resultado de sus entregas. 

En este aspecto, el reporte de Workana en 2019 señala que el 56 % de los freelancers ven la gestión de su agenda como una ventaja de este modelo. Sin embargo, el 25,9 % de ellos resalta el desorden en los horarios como un punto negativo y que llega incluso a abrumar sus jornadas.

¿Qué hacer para sobrellevar este estilo de vida? Compartimos contigo los siguientes consejos: 

 

Mantén tu agenda ordenada

La procrastinación es uno de los grandes enemigos de un trabajador. Así como aquel viejo adagio que reza que “el que mucho abarca poco alcanza”

Se trata de aceptar las propuestas laborales que estén a tu alcance, sin deteriorar tu salud física y emocional, y de ser consciente de los tiempos. ¿Cuánto te demoras organizando las tareas, cuánto desarrollándolas y cuánto en su control de calidad? Respondiendo a todas estas preguntas de manera clara, lograrás cumplir con cada asignación de manera oportuna, sin sobrecargarte y obteniendo los mejores resultados. 

 

Capacítate constantemente en tu área de oferta 

En su informe, Workana también afirmó que el 73,4 % de los independientes en Latinoamérica toma cursos de capacitación a través de plataformas digitales o espacios de e-learning y que solo el 2,9 % lo hace de forma presencial.

¡Eso está bien! ¿Cuál es el mayor activo en estos casos? El conocimiento de la persona que es contratada. Por lo tanto, de su formación dependen mejores ofertas y más oportunidades de mercado. Formarte y mantenerte actualizado son detalles que no debes descuidar.

 

Aprende a vender lo que haces

Hablarle al público, en el lenguaje del público sobre lo que al público le importa: esa es la misión a la hora de promover tu trabajo, para llegar a quienes debes llegar, entendiendo sus necesidades.

Saber ‘mercadearse’, crear un plan y ofertar los servicios o productos necesarios son el camino para obtener mejores posibilidades y mayor crecimiento en los mercados en los que nunca falta la competencia. Un consejo que nunca sobra es mirar bien las redes sociales, entender el entorno y buscar cuál será tu diferenciación. 

 

Planifica y organiza las finanzas

En esta nueva dinámica laboral, los ingresos ya no serán quincenalmente ni incluirán bonificaciones en ciertos momentos del año. Tal vez los ciclos no sean constantes, tengas que ‘estirar’ un poco más los recursos en algunas oportunidades y en otras cuentes con un presupuesto más holgado. 

¿Qué hacer entonces? Crea una planeación financiera detallada, coherente y previsiva, con el fin de no gastar en exceso cuando no sea oportuno y garantizar el recurso necesario durante todo el año. 

 

Cuida la comunicación y las formas

Es fundamental que establezcas canales y protocolos de comunicación e interacción adecuados para cada cliente y necesidad. Esto te permitirá conservar la trazabilidad de las asignaciones, mayor claridad en cada tarea y eficiencia en la planeación de tiempos y entregas.

Ser freelance ya no es asunto del futuro ni la decisión laboral de unos pocos: es una modalidad que llegó para quedarse y que, con la libertad y autonomía que ofrece, también implica una serie de responsabilidades que debes contemplar según tus hábitos, aspiraciones y posibilidades.

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