Compartir la casa es una alternativa para muchos a la hora de pensar en optimizar su economía. El cohousing o covivienda es la evolución de esta práctica, pues va más allá de compartir el mismo techo y podría convertirse en tendencia. Te contamos de qué se trata.

 

Para entender el cohousing, primero, es importante hablar de su historia. Esta modalidad de habitar colectivamente un espacio nació en la década de los setenta, en Dinamarca, para luego expandirse a Estados Unidos como un estilo de vida desde el relacionamiento en comunidad.

¿Cómo puede definirse, entonces? Al hablar de cohousing o covivienda, se hace referencia a las residencias en grupo que tienen espacios comunes, pero que permiten, igualmente, mantener la privacidad con apartamentos individuales.

En la actualidad esta alternativa tiene dos grandes públicos: jóvenes que buscan personas con intereses comunes y personas de la tercera edad que no quieren pasar sus últimos años en soledad o en centros de cuidados para adultos mayores. 

La particularidad de estas comunidades es que son planeadas y manejadas por los propios residentes, que suelen ser grupos de personas que buscan tener mayor interacción con sus vecinos y compartir ciertos momentos de sus vidas.

A continuación, te contamos cinco beneficios de esta nueva modalidad de vivienda: 

  1. Solidaridad y redes de apoyo: no estar solo es una de las excusas para habitar este tipo de espacios. Hay quienes dicen que cuando se decide por este modelo de vida, no solo se compra la vivienda sino que también se está “comprando” el vecindario y un buen grupo de amigos.
  2. Reducir gastos:  cuando se decide compartir los espacios, sin lugar a duda, la administración, el mantenimiento y otros gastos adjuntos se ven reducidos.
  3. Autogestión: en este estilo de vida, todo se resuelve a través de un sistema asambleario (desde el diseño arquitectónico hasta la toma de decisiones del día a día) en el que cada unidad familiar, como copropietaria del total, debe participar activamente.
  4. Ecología y sostenibilidad: el hecho de compartir recursos espaciales, materiales y energéticos, implica directamente un descenso del consumo y una disminución notable de la huella de carbono de cada persona.
  5. Cuidado y atención, en el caso senior: estar y vivir acompañado garantiza la ayuda y atención oportuna en caso de ser necesario. Además, en el caso de estas viviendas, suele contarse con apoyo médico las 24 horas para personas de la tercera edad.

Interacción, optimización de los recursos y colectividad: tres aspectos que puede aportar el cohousing. ¿Estarías dispuesto a probar esta forma de convivir?

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